... y ahora (unos meses después de escribir el anterior párrafo), de vuelta ya de ese viaje por el Altiplano y La Puna, retrocedo otra vez al año 2005. La emoción me embargaba cuando me sacaba esta foto en el extremo más austral del continente, el principio o fin de un viaje. Mi cabeza empieza a funcionar recreando los viajes exploratorios de Charles Darwin por acá. Y es que en Patagonia hay historia, e historias muchas...
La soledad empieza a ser la compañera de viaje por éstas inmensidades de hermosura, y la emoción es el denomiandor común de mi estado anímico...
Sobrecoge pensar en la vida de las gentes que habitaron y habitan un entorno tan hostil.Parece que existe una curiosa relación entre hostilidad y hermosura en el medio natural, el viento en contra moldea el único árbol camino de Porvenir, el mismo viento que convierte mi pedalear en un titánico esfuerzo. Con los elementos no se lucha, se vive...
Mientras, los guanacos siguen con lo suyo, se asustan un poco nomás, con ese basco que recorre en bicicleta...
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