sábado, 28 de febrero de 2009

RECUERDOS DE UN VIAJE

No se si tiene mucho sentido publicar las impresiones de un viaje realizado cuatro años atrás, pero creo que fué un viaje que me cambió la vida y que dejo una honda huella en mi manera de ser y de pensar. Y ahora, que estoy ocioso en un día de estos que el cuerpo manda parar, es la mente la que vuela y recuerda aquellas emociones que provocó un largo periplo en bicicleta por uno de los paisajes más anelados en mi vida. Realmente no creo que nadie pierda su tiempo leyendo esto pero yo necesito escribirlo, aunque ya veremos cuando lo acabo...
Es en estos días, en los que después de cuatro años vuelvo a sentir las mismas dudas, los mismos nervios y la misma necesidad de autoafirmación y de autoconfianza ante un nuevo reto. Sí, vuelvo, con la frente un poco más marchita y sin nieves del tiempo que plateen mi sien, al Buenos Aires que rido, la ciudad que me sirvió en aquella ocasión de puente a tierras más lejanas e inhospitas. Vuelvo a la Argentina, esta vez al Norte, para de allí adentrarme en el altiplano Boliviano y en el desierto de Atacama, pero esa será otra historia, aunque mi alma ya está en la puna, borracha por la altitud y sedienta de libertad.